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El Giallo, un amarillo rojo como la sangre

Reproducción
Edición en DVD de la obra maestra de Mario Bava, Sei donne per l’assassino, conocida en inglés como Blood and black lace.

Mariano González Achi
Buenos Aires, Argentina

En idioma italiano la palabra giallo significa amarillo, pero si hablamos de literatura y más específicamente de cine, su significado se extiende de para designar un subgénero único.

Desde principios del siglo XX, la editorial Mondadori de Italia publicó con mucho éxito, una serie de novelas policiales, de bajo costo y cuyas tapas eran invariablemente de color amarillo. Asi fue cómo se terminó asociando ese color con las historias de crímenes. Por lo general se trataban de traducciones de pulps americanos cuyos argumentos involucraban siempre un misterio, un whodonit, es decir, ¿quién será el asesino?

Tuvieron que pasar muchos años para que se concretase el salto del papel al celuloide. Pero una vez ocurrido, la etiqueta giallo se transformó en sinónimo de filme de suspenso. De definición compleja, el giallo, como género cinematográfico, se reconoce principalmente por su origen italiano, aunque muchas veces los actores hablen en inglés (muchos se filmaron o doblaron a ese idioma) o se cuente como protagonista a alguna estrella anglosajona (en decadencia, generalmente) para asegurar su explotación comercial fuera de la península.

La ragazza che sapeva troppo (La muchacha que sabía demasiado, 1963) de Mario Bava se considera el primer giallo. Desde su título, de reminiscencias hitchcockianas, se sugiere uno de los elementos argumentales que será una de las marcas registradas del género: una persona es testigo casual de un crimen y a partir de ese momento quedará atrapada en un laberinto de violencia.

Bava volverá en 1964 con otro filme fundamental que también será considerada su obra maestra: Sei donne per l'assassino (Seis mujeres para el asesino). Con mucho esmero cada escena de esta película esta construida desde una cuidada estética que le otorgan una identidad única. El uso de la iluminación y del color que Bava manipula con maestría convierte cada crimen en un ejercicio de helada belleza.

Además de la idea de la muerte como acción estilizada, Bava logra imponer otro accesorio que se volverá ley: el asesino siempre usa máscara y guantes negros. Por ese motivo, el espectador espera ansioso el momento culminante que supone la revelación de la identidad del autor de los crímenes que, por lo general, se trata de la persona menos pensada.

Otros aportes de este director fueron, 5 bambole per la luna d'agosto (Cinco muñecas para la luna de agosto, 1970) adaptación de Diez negritos (And Then There Were None, o también Ten Little Niggers) de Agatha Christie y Un'accetta per la luna di miele (Un hacha para la luna de miel, 1969)

La edad de oro del giallo tuvo lugar durante los setenta. Los guiones se volvieron especialmente retorcidos, con una o más vueltas de tuerca y asesinatos cada vez más creativos y truculentos. La abundancia de sangre, transformaba al producto en un híbrido entre policial y cine de horror.

El giallo también se apropió de la simbología psicoanalítica más extravagante para explicar los desórdenes de personalidad de los asesinos. Un trauma es siempre el motor de los actos criminales.

De esta manera, las obsesiones del psicópata suelen ser ilustradas por flashbacks que revelan una infancia atravesada por un hecho atroz que queda almacenado en su inconsciente.

Desde sus títulos ya se puede intuir el contenido de los gialli, algunos muy significativos: Sette orchidee macchiate di rosso (Siete orquídeas manchadas de rojo, 1972) de Umberto Lenzi, Perché quelle strane gocce di sangue sul corpo di Jennifer?, (¿Por qué están esas extrañas gotas de sangre en el cuerpo de Jennifer?, 1972) de Giuliano Carmineo Gatti rossi in un labirinto di vetro (Gatos rojos en un laberinto de vidrio, 1975) de Umberto Lenzi, Una lucertola con la pelle di donna (Una lagartija con piel de mujer, 1971) de Lucio Fulci.

El giallo en la actualidad sigue contando con Dario Argento como el principal (sino el único) continuador de un culto casi desaparecido. El director italiano quien aun hoy es la figura más popular del género y el heredero natural de Mario Bava, comenzó su carrera con tres gialli, conformando la llamada "trilogía de los animales".

El primero fue L'uccello dalle piume de cristalo (El pájaro de las plumas de cristal,1970), luego Il gatto a nove code (El gato de las nueve colas, 1971), basado en una novela de Ellery Queen y, por último, 4 mosche di velluto grigio (Cuatro moscas sobre el terciopelo gris, 1971).

Durante los últimos treinta y seis años, Argento desarrolló una interesante filmografía realizando gialli como la notable Profondo rosso (Rojo profundo, 1975) y la más reciente Non ho sonno (Insomnio, 2001).

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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