Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine › Columnistas › Thomas L. Friedman

Señales de esperanza en Palestina II

The New York Times
Thomas L. Friedman

Thomas L. Friedman
De The New York times

RAMALÁ, Ribera Occidental (Cisjordania).- Desde la caída de los acuerdos de paz de Oslo en 2000, y de la violencia del espectáculo de horror que se siguió, solamente ha habido una cosa que decir acerca de la Ribera Occidental: Nada cambia vez alguna aquí, con la excepción de cuando la situación empeora. Ese ya no es el caso, lo que me causó gran sorpresa.

Para los palestinos, atrapados desde hace ya largo tiempo atrás entre los pujantes asentamientos israelíes y un ejército israelí de ocupación, sometidos a la ilegalidad en sus propias ciudades y a la volubilidad de sus propios dirigentes políticos, la vida claramente ha empezado a mejorar un poco, gracias a un nuevo ciclo virtuoso: una mejoría en la policía palestina que ha dado origen a mayor inversión y comercio palestinos, lo cual ha conducido a que el ejército israelí desmantele más retenes en la Ribera Occidental que, a su vez, ha dado lugar a más viajes y comercio de los palestinos.

Debido a que la Ribera Occidental (Cisjordania) actualmente está oculta en su mayor parte de los israelíes por un muro, ellos apenas están empezando a enterarse mediante sus propios medios noticiosos de lo que está ocurriendo allá. El 31 de julio, muchos israelíes indudablemente fueron tomados por sorpresa cuando leyeron la siguiente nota en el diario Maariv de boca de Omar Hashim, el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Naplusa, el centro comercial de Cisjordania: "Aquí, los comerciantes están conformes", dijo Hashim. "Sus ventas van en aumento. Ellos sienten que la vida está volviendo a la normalidad. Se percibe un fuerte sensación de optimismo".

No hay que confundirnos: los palestinos aún quieren que acabe la ocupación israelí, y que surja su propio Estado, mañana. Eso no va a ocurrir. Pero, por vez primera desde los acuerdos de Oslo, está surgiendo una dinámica de economía y seguridad en el territorio de la Ribera Occidental con el potencial -el potencial- de darles a los palestinos, posteriores a Yasser Arafat, otra oportunidad de erigir el tipo de autoridad de autogobierno, ejército y economía que constituyen los prerrequisitos para asegurar su propio Estado independiente. Quizá, una vez más, esté cobrando forma un socio palestino por la paz.

La clave para su renacimiento fue el reclutamiento, entrenamiento y despliegue de cuatro batallones de nuevas Fuerzas Nacionales de Seguridad Palestina (FNS), acción encabezada por el Presidente Mahmoud Abbas y el Primer Ministro de la Autoridad Palestina, Salam Fayyad. Entrenados en Jordania en un programa pagado por Estados Unidos, tres de estos batallones se desplegaron desde mayo de 2008 y llevaron orden a las principales ciudades de palestinos: Naplusa, Jericó, Hebrón, Ramalá, Jenín y Belén.

Estas tropas, que reemplazaron ya sea a soldados israelíes o pandillas palestinas, han tenido un cálido recibimiento de la población local. Recientemente, efectivos de las FNS eliminaron a una célula de Qalqilya, y ellas mismas también registraron bajas. La muerte de los combatientes de Hamas apenas atrajo la atención, pero un servicio en memoria de los soldados muertos de las FNS atrajo a miles de personas. Por vez primera, he oído a oficiales israelíes de alto rango diciendo que estas nuevas tropas de palestinos son profesionales y van en serio.

El jefe del estado mayor del ejército israelí, Teniente General Gabi Ashkenazi, ha respaldado eso mediante la eliminación de casi dos tercios de los 41 retenes que Israel levantó en torno a la Ribera Occidental, muchos desde el 2000, con el objetivo de frustrar a los atacantes suicidas de los palestinos. Dichos retenes -donde los palestinos con frecuencia tenían que esperar dos horas tan sólo para cruzar de una ciudad a la siguiente y no podían conducir propios automóviles, sino tenían que ir de taxi en taxi- sofocaba el comercio palestino. Israel también está permitiendo nuevamente que árabes israelíes conduzcan sus propios vehículos al interior de Cisjordania, a los sábados, para ir de compras.

"Se puede sentir el movimiento", destacó Olfat Hammad, director adjunto del Centro Palestino de Estrategia e Investigación de Sondeos, quien vive en Naplusa y trabaja en Ramalá. "El desplazamiento alrededor de Ramalá, para reuniones de negocios y de tipo social, ya no implica una difícil tarea". En fecha reciente, Naplusa abrió su primer centro de salas de cine, "Ciudad Cinema", así como un mercado de mobiliario en un edificio de varios pisos, el cual está diseñado para darles servicio a israelíes. Además, los precios de los bienes de consumo en Ramalá se han disparado por los cielos.

"He tenido un aumento de 70 por ciento en las ventas", citó el diario Maariv las palabras del propietario de una zapatería. "La gente está viniendo de las comunidades en los alrededores, así como de otras ciudades en la Ribera Occidental y de Israel".

No obstante lo anterior, hombres y mujeres no viven solamente de las ventas de calzado. La única forma en que la dirigencia palestina, que conduce este espectáculo, puede mantener su legitimidad, radica en que le otorguen autoridad política con el tiempo, no sólo facultades policiales, sobre la Ribera Occidental; o cuando menos un mapa que indique que ellos están en camino de llegar ahí.

"Nuestra gente necesita ver que nos estamos gobernando solos y no somos meramente subcontratistas de la seguridad israelí", me dijo Fayyad. Jalil Shikaki, prominente encuestador palestino, agregó que Abbas y Fayyad quieren "ser vistos como si estuvieran construyendo un Estado palestino; y no haciendo seguridad sin un Estado". Es por esta razón que "tiene que haber progreso político a la par del progreso en seguridad. Sin estas condiciones, eso les duele mucho".

Estados Unidos debe fomentar este ciclo virtuoso: más dinero para entrenar a efectivos militares de los palestinos que tengan credibilidad, mayor impulso para que Israel corra riesgos con la eliminación de retenes, mayor crecimiento económico para los palestinos y negociaciones más expeditas sobre los contornos de un Estado palestino en la Ribera Occidental. Hamas y la Franja de Gaza pueden sumarse más tarde. No los esperen. Si nosotros lo construimos, ellos vendrán.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español